RAMON ROSELL PRATS D.O.I.
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Entrevista a Josep Pàmies en

Discovery Dsalud. Número 133. Páginas 82 a 90.

 

Josep Pàmies, agricultor activista que lleva diez años luchando para detener en España el avance de los cultivos transgénicos, protagoniza ahora otra singular batalla: que se apruebe en España y Europa el uso de la estevia, una planta que puede cultivarse pero no agregarse a los productos alimentarios y de la que sin embargo se puede obtener un edulcorante mucho más sano que los actualmente aprobados además de ser útil en casos de diabetes, hipertensión y otras patologías.

 

Además de edulcorante natural.

La estevia es útil en casos de diabetes e hipertensión.

 

Que la labor de Josep Pàmies para difundir las propiedades de la estevia empieza a dar frutos tras años de esfuerzo y lucha en solitario lo demuestra que en poco tiempo ha logrado que se monte una red de apoyo en toda España a esta planta y se estén promoviendo centros locales de autocultivo para extender su consumo. Es más, el pasado 18 de septiembre del 2010 logró reunir a numerosos profesionales de la salud llegados de toda España para estudiar la forma de transmitir el conocimiento y el poder ancestral que guardan las plantas medicinales y, muy especialmente en esta ocasión, de la estevia. Hemos hablado por ello extensamente con él.

 

Sabemos que usted se pasó a la agricultura ecológica. ¿Cuándo y por qué tomó la decisión?

 

–Yo soy agricultor y un día empecé a sufrir contradicciones graves entre lo que había descubierto y sabía y la agricultura que había venido realizando en las últimas décadas. Mire, para poder producir alimentos teníamos cada año que utilizar más productos químicos porque las malas hierbas, los insectos, los hongos y las bacterias se habían hecho resistentes al uso indiscriminado de productos químicos que la mal llamada Revolución Verde nos vendió como panacea. Ahora tengo 62 años y tras el cambio que he hecho a una agricultura más ecológica mis tierras han recuperado la vida. Y mi familia y yo mismo también.

 

Luego, conocer el trasfondo de los motivos que impiden legalizar una planta como la estevia me hizo abrir los ojos y ver cómo los mismos laboratorios farmacéuticos que presionan para que no se legalicen muchas plantas medicinales son quienes luego patentan las semillas y las pervierten con manipulaciones genéticas, los que producen los fitosanitarios químicos con los que envenenan la tierra y, a la vez, quienes nos impiden recuperar la salud con medicamentos que no curan sino que cronifican las mismas enfermedades que nos provocan. Porque yo he llegado a la conclusión, como muchas otras personas, de que la salud no es negocio.

 

¿Cómo descubrió la estevia?

 

–Hace unos 10 años, indagando por la red sobre la empresa Monsanto –multinacional farmacéutica y productora líder en semillas transgénicas– me encontré con una asociación norteamericana de padres de niños con diabetes muertos que habían demandado a la empresa y a la Administración estadounidense por entender que el aspartamo, edulcorante sintético de esa multinacional, podía haber sido la causa de las muertes de sus hijos. Lamentablemente aún hoy se recomienda a las personas con diabetes. Y el caso es que el pequeño organismo de un niño que abuse de las coca-colas Light o Zero –y es algo muy frecuente– no puede absorber y eliminar tanto tóxico. Porque ambas contienen aspartamo.

 

Luego supe que esa asociación de padres, a la vez que luchaba para que se prohibiera el uso de ese edulcorante tóxico, pedía a gritos que se sustituyera en los productos de consumo por un edulcorante hecho a base de una planta llamada estevia al ser éste orgánico, natural e inofensivo y que si se utiliza en su estado más natural funciona además como antidiabético. Fue entonces cuando empecé a conocer los intereses bastardos que permitieron legalizar un edulcorante tóxico como el aspartamo mientras las autoridades sanitarias cerraban el paso a la estevia sólo porque legalizarla podía significar el hundimiento del negocio del aspartamo.

 

Conocer esa historia y no compartirla me parecía una irresponsabilidad así que decidí interesarme por el cultivo de esa planta prohibida –sigue aún estándolo en Europa– y extender los conocimientos sobre la misma mediante un acto positivo como es el autocultivo por las personas afectadas de diabetes.

 

Ya en el n° 122 de la revista publicamos un artículo titulado La estevia, singular y novedoso edulcorante natural en el que hablamos de sus propiedades, pero díganos: ¿qué la hace a su juicio tan interesante?

 

–La hace interesante el hecho de conjugarse en una sola planta no solo la posibilidad de obtener un buen edulcorante que permita gozar del dulce sin problemas a los diabéticos sino también el disponer de propiedades medicinales para tratar esa misma enfermedad. Algo que si aún es desconocido por la mayoría de la gente es porque ha estado censurado y la planta «criminalizada» por una industria farmacéutica asesina que goza de los favores de una Administración sanitaria vendida a sus intereses. Curar no es negocio, provocar enfermedades en cambio siempre ha sido muy rentable y casi nunca nadie ha pagado por ello.

 

Últimamente me llegan noticias de que algunos médicos –pocos por suerte– desaconsejan tomar estevia porque dicen que puede provocar «insuficiencia hepática» pero cuando se les pregunta en qué estudios se basan para hacer tamaña aseveración la respuesta es el silencio. Esos mismos médicos, en cambio, no informan de las contraindicaciones –muy graves y estudiadas– de gran parte de los medicamentos que recetan.

 

¿Y cuáles son las propiedades medicinales de la estevia?

 

–Además de las que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce ya para la diabetes tipo 2 y la hipertensión, nuestra experiencia con miles de diabéticos de todo tipo nos dice que incluso en los casos de diabetes tipo 1 se puede hacer retroceder la glucosa a niveles normales si al inicio de la enfermedad se combina la insulina con la toma de estevia. Lo que nos lleva a pensar que o bien el páncreas se regenera o el páncreas no estaba tan mal y la estevia hace que la insulina producida por el «enfermo» sea asimilada por su propio cuerpo.

 

¿Qué mejorías concretas han observado?

 

–Numerosas. La estevia reduce en los diabéticos el nivel de PSA –considerado el antígeno específico de la próstata–, el de triglicéridos –en dos o tres meses– y el de colesterol –suponemos que por la mejora evidente de la circulación arterial capilar lo que también redunda en mejora de la hipertensión–. Asimismo mejora la circulación capilar de piernas y cabeza, las ulceraciones de los dedos de los pies y detiene el avance de las retinopatías mejorando en parte la visión. También ayuda en la retención de líquidos –los diabéticos son muy propensos a este problema– y reduce la ansiedad que lleva a los diabéticos a comer en exceso, algo que redunda en una pérdida de peso lenta pero visible. Y aunque haya quien lo ponga en duda una cataplasma de estevia, aplicada tópicamente, reduce las patas de gallo.

 

Todo lo cual explica que la multinacional farmacéutica Roche tenga ya la patente de un producto elaborado con concentrado de estevia indicado para mejorar el rendimiento cerebral de niños y abuelos así como el rendimiento de deportistas de élite.

 

Es pues evidente que el sistema de autocultivo y reproducción de estevia que nosotros proponemos permitiría por un importe insignificante resolver muchos problemas de salud a millones de personas.

 

Llama la atención que en España la planta del tabaco sea legal y la estevia esté perseguida…

 

–El tabaco provoca cáncer y muchas otras enfermedades pero las «autoridades sanitarias» se dan por satisfechas advirtiéndonos de que «puede matar» y permitiendo su venta y consumo masivo. Tal es el comportamiento criminal de nuestras autoridades. Pero es que, ¿con qué dinero iban a sufragar si no sus impresionantes campañas electorales? ¿Con lo que aportan sus afiliados? Porque desconozco cuántas donaciones «desinteresadas» reciben los partidos mayoritarios –apoyados todos por el clan farmacéutico– pero en Estados Unidos se sabe que tanto Obama como su candidato rival republicano, John McCain, recibieron sólo de Monsanto ¡80 millones de dólares! para sus campañas. Cada uno; así ganara quien ganara Monsanto sabía que iba a ser elegido un personaje «agradecido».

 

Y claro, es lícito preguntarse qué hacía en España el año pasado la ex ministra de Sanidad Trinidad Jiménez defendiendo como una loca la vacunación masiva de la gripe A…

 

Provocar legalmente enfermedades con el tabaco, los aditivos alimentarios o los medicamentos –porque todos tienen efectos secundarios graves– es negocio ya que mantienen a la población enferma. En cambio las propiedades de la estevia y otras muchas plantas medicinales procuran ocultárselos a la gente. La Inquisición quemaba a las mujeres sabias tildándolas de brujas. Bueno, pues en el ámbito sanitario estamos viviendo una versión moderna de la Inquisición.

 

Sabemos que usted intentó que se investigara la estevia por el sistema sanitario…

 

–Hace unos años, después de que cientos de diabéticos me hubieran relatado que gracias a la estevia que se llevaban de mi casa –y tomaban fresca o en infusiones– habían podido normalizar sus niveles de glucosa, fui tan iluso que me dirigí al Instituto de Investigación en la Atención Primaria (IDIAP) –dependiente de la Generalitat de Cataluña– para proponerles investigar sus propiedades en la diabetes. La respuesta de su directora fue: «¿De qué capital dispone usted para hacer la investigación? Porque el instituto no vive de la caridad sino de lo que pagan las empresas para que se investigue».

 

Cuando le respondí si habían olvidado que la investigación pública es la única que puede asegurar salud y no beneficios para las empresas agro-farmacéuticas se enfadó y se quitó del medio no sin antes decirme que hiciera como Danone que paga para que se investiguen los añadidos que pone a sus lácteos de diferentes extractos de plantas. Lo que se le «olvidó» decirme es que Danone, como otras empresas lácteas, tiene el privilegio legal de publicitar las propiedades medicinales de los extractos de plantas que añaden a sus productos cuando la ley del etiquetaje prohíbe expresamente hacer lo mismo a cualquier agricultor o herbolario con sus plantas medicinales.

 

Otra experiencia lamentable fue la que viví con varias asociaciones de diabéticos. En cuanto compartí con ellos mis experiencias con la estevia «desaparecieron»… no sin antes reconocerme que muchos de ellos la consumían. Alegaron que si hacían públicas desde sus asociaciones las propiedades de la estevia los patrocinios y subvenciones de las farmacéuticas se acabarían y no podrían financiar sus estructuras. Con lo que llegué a la conclusión de que sus representantes prefieren dinero con el que mantener viva la organización –aunque eso suponga someterse a los intereses farmacéuticos– que buscar soluciones a sus asociados. Entendí así que si las propias asociaciones de enfermos aceptan estar sujetas a esos intereses ¿qué no iban a hacer nuestros «democráticos» y a la vez «débiles» gobiernos.

El pasado mes de junio usted contó en su blog (http://joseppamies.wordpress.com/) cómo las autoridades sanitarias catalanas le prohibieron comercializar flores comestibles y la estevia ateniéndose a las normas europeas que regulan al asunto (Reglamento (CE) 258/1997) ¿Qué opina de la situación?

 

–Después de que nos abrieran dos expedientes por vender y etiquetar con sus propiedades la estevia el sistema sanitario catalán los dejó prescribir. El último en noviembre del 2007. Suponemos que por temor a la reacción pública ya que eran varías millares las personas que la consumían y no les interesaba un escándalo. Pero en junio del 2010 nos comunicaron también que debíamos dejar de vender flores comestibles hasta que no demostremos su inocuidad como exige el Reglamento (CE) 258/1997. Pero, hartos, decidimos ignorar el requerimiento y denunciar el acoso que sufrimos. ¡Denuncia a la que se sumaron numerosos restaurantes que convocaron jornadas gastronómicas con flores comestibles! Conseguimos así que la Generalitat renunciara a su objetivo.

 

¿Cómo se explica que la OMS autorizara la estevia como segura y beneficiosa para la salud humana, y a pesar de ello siga siendo ilegal en toda Europa su comercialización? ¿A que cree que se debe tan irracional planteamiento?

 

–Un comité científico conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) certificó como inocuo –es decir, como algo seguro– el consumo de estevia en el 2008. Y la registró bajo el nombre científico de Steviol Glucócido.

 

Bueno, pues a pesar de ello en Europa –corazón de la bestia farmacéutica– no se ha autorizado aún. No olvidemos que tres de las más importantes multinacionales farmacéuticas europeas son fruto de la división forzada por el tribunal de Nuremberg de I G Farben, la farmacéutica con la que Adolf Hitler experimentó exterminando judíos muchos de los gases tóxicos que hoy se han reconvertido en los plaguicidas para la agricultura con la que nos han estado envenenado lentamente durante décadas.

 

Y eso que en Japón hace ya más de 30 años que obligaron a sustituir en las bebidas el cancerígeno aspartamo por estevia. Hasta la empresa Coca-Cola tiene prohibido allí el aspartamo en sus bebidas Light y Zero. Aquí, en cambio, nos envenenan con total impunidad con ese edulcorante. Pero si hasta en Estados Unidos es legal desde hace muchos años así como en muchos otros países tanto sudamericanos como orientales.

 

Así que infiero que en Europa, antes de legalizar la estevia, se deben estar asegurando de que el nuevo mercado lo puedan dominar los mismos que durante años nos han estado intoxicando con los edulcorantes sintéticos. De hecho Coca-Cola ya ha patentado su uso ¡para 24 aplicaciones alimentarias! Y Roche, como antes dije, también tiene ya patentado un extracto de estevia para que los abuelos no pierdan capacidades intelectuales y los niños no fracasen tanto en la escuela. ¡Es patético!

 

Pero lo que finalmente va a autorizar la Unión Europea –un comité de «expertos» ya ha dado luz verde– es solo el edulcorante. La comercialización de la hoja –verde o seca– que es la que conserva todas las propiedades para regular la glucosa y un sinfín más de patologías va a ser nuevamente dejada de lado para no perjudicar a la fascista industria farmacéutica.

 

Suponen –con razón– que dar el visto bueno a su comercialización implicaría una significativa reducción del consumo de insulina y demás medicamentos para la diabetes, la hipertensión, la mala circulación… ¡Con el ahorro que la estevia supondría para la maltrecha tesorería de nuestra Seguridad Social! Pero no hay nada que hacer: priman los intereses de la gran industria que tiene a sus peones bien colocados en todas las administraciones.

 

¿Por qué tiene entonces tan «mala fama» la estevia?

 

–Porque ha sido intentada desprestigiar por Monsanto para que no perjudicara los multimillonarios beneficios que obtiene con el aspartamo que es de su propiedad. En estos momentos todas las empresas que tienen patentadas utilizaciones con la estevia están intentando obtener semillas transgénicas que contengan sólo uno de sus dos edulcorantes: el rebaudiósido. ¿Por qué? Porque endulza pero no tiene –que se sepa– ninguna propiedad medicinal. Es decir, quieren que desaparezca de las semillas transgénicas el steviósido que sí las tiene. La idea es hacer desaparecer ese principio de la genética de las nuevas semillas para que no perjudique la venta de los fármacos que hoy comercializan las farmacéuticas para patologías que se resolverían con su consumo.

 

Así que ya sabemos lo que nos toca hacer: preservar las plantas medicinales que aún existen y reproducirlas por esquejes para evitar la contaminación transgénica vía polen que las nuevas semillas de estevia puedan hacer.

 

Sabemos que usted ha tenido ya problemas con la justicia por impedir la siembra de transgénicos. ¿Cómo andan sus cuitas judiciales?

 

–En el 2003, cuando diferentes colectivos supimos que la variedad de maíz transgénico Compa de la farmacéutica suiza Novartis-Syngenta que se cultivaba en España había estado prohibida en Estados Unidos por provocar resistencia a los antibióticos en humanos, pedimos a la Administración su retirada sin obtener respuesta. Así que decidimos segar simbólicamente un campo de experimentación de Novartis-Syngenta y llevarlo delante de la Delegación del Gobierno en Lleida protagonizando un encierro de protesta en su interior. Bueno, pues año y medio después recibí una denuncia que había puesto contra mí el guardia civil que estaba en la puerta de la delegación en la que se me acusaba de que le había agredido y lesionado. Y celebrado el juicio se me condenó ¡a 4 años de cárcel y 50.000 euros de indemnización! Bueno, pues durante el juicio no se aportó ni el historial médico del guardia civil que mostrara su estado de salud antes del día de los hechos ni la grabación de las cámaras de seguridad –que existían– donde podría haberse visualizado si era verdad o no que había agredido a ese guardia. Así que recurrí alegando indefensión. Y la Audiencia Provincial determinó que no sólo no se había demostrado en el juicio anterior que hubiera agresión por mi parte sino que se puso de manifiesto que la lesión que ese guardia civil alegaba le produje era ¡anterior a los hechos denunciados! En suma, se intentó de forma indigna atribuirme una agresión que no cometí ¡Y meterme en la cárcel! Eso sí, para salvar la cara –supongo– se me condenó a 6 meses ¡Por desobediencia a la autoridad!

 

En todo caso lo doy por bien empleado ya que gracias a esa acción –entre otras– en diciembre del 2004 se prohibió en España el cultivo de ese maíz polémico. Luego sabríamos que a pesar de tal prohibición ese maíz ¡se siguió sembrando impunemente durante 2 años más!

 

¿Y en lo que se refiere a la estevia ha tenido problemas?

 

–Sí: una denuncia por venderla en diferentes mercados españoles y otra por poner en la etiqueta sus propiedades. Pero a día de hoy, transcurrido ya cierto tiempo, no han hecho efectivas las amenazas de sanciones. Lo chocante es que se vende por Internet sin problema desde diferentes países.

 

Así que como no le dejan venderla ha decidido proponer a la gente que la cultive por su cuenta…

 

–Sí, propongo su autocultivo por parte de las personas interesadas y la desobediencia a esta norma injusta. De hecho, como fruto de nuestra negativa a acatar los requerimientos de la Administración a no vender estevia en hoja verde como alimento y medicamento natural –¡paradójicamente comprar y vender macetas de estevia es legal!– muchos herbolarios de Cataluña y cada vez más del resto del Estado están ya vendiendo estevia en hoja seca para infusiones.

 

Iniciativa que ha orquestado a través de una asociación sin ánimo de lucro –en lugar de una empresa comercial para promocionar la estevia– que ha bautizado como Dulce Revolución

 

–Los dos hermanos que integramos la empresa Pàmies Hortícoles creemos que la salud de las personas no es un tema para hacer negocio. Por eso cuando al cabo de unos años de empezar la historia de la estevia se disparaban las visitas y las peticiones de información y de plantas –durante 6 años regalamos miles de macetas– una asociación a la que pertenezco, Slow Food, planteó la creación de una nueva asociación que nos ayudara en la tarea de producir plantas, informar de sus propiedades y estimular el autocultivo de las mismas como sistema casi gratuito de producir cada persona las plantas que le pudieran ser beneficiosas y recuperar con un trabajo de campo los conocimientos ancestrales sobre este tema que aún muchas abuelas y abuelos atesoran. Esa asociación se llama hoy La Dulce Revolución de las Plantas Medicinales. Y recibe el nombre de dulce por el sabor azucarado de la estevia y por ser esta planta la punta de lanza que nos puede ayudar a hacer posible esta revolución pacífica pero necesaria de una sociedad cansada de tanto engaño y manipulación. Si sólo un 10% de los 5 o 6 millones de personas que sufren diabetes en España abriera los ojos… esta revolución dulce triunfaría.

 

¿Hay algún ejemplo similar al suyo en España u otros países que luchen por defender la legalidad y los beneficios de la estevia?

 

–Lo ignoro. Solo me consta que exista la Asociación Europea para la Legalización de la estevia pero se trata de una entidad en la que están las empresas interesadas en hacer negocio con el edulcorante que se fabrica con ella. Coca Cola incluida.

 

¿Ha recibido alguna respuesta esperanzadora de las autoridades sanitarias tras su iniciativa?

 

–Ninguna. No parece preocuparles la salud. Supongo que les interesa mantener a la gente enferma y sometida a los vergonzosos intereses de las farmacéuticas. Una persona sana es una persona más libre y eso la daría fuerza suficiente para plantar cara a esta denigrante situación.

 

Sabemos que además de la estevia están ustedes investigando en la asociación otras plantas. ¿Podemos saber cuáles y qué propiedades creen que tienen?

 

–En estos momentos estudiamos las propiedades de tres variedades de Kalanchoe (Daigremontiana, Gastonis y Pinnata) porque con su consumo hemos visto algunos casos de mejoras radicales de cáncer en personas desahuciadas por los oncólogos. Y de una sola planta se pueden obtener fácilmente miles.

 

La Lepidium Latifolium está resultando, por su parte, de gran ayuda en personas con piedras de oxalato de cal en el riñón; incluso las de gran tamaño. Y basta una planta en casa para tratarse toda la vida.

 

El aceite que se obtiene con las semillas de la Perilla Fruteceos parece tener gran potencial como antihistamínico natural pero también hay problemas para comercializarla en herbolarios y dietéticas. Sin embargo en la cocina oriental se utiliza para hacer el sushi y evitar las alergias de pescados y mariscos. Es más, la Universidad de Granada ha descubierto que macerando en ese aceite durante unas horas pescado con anisakis tan peligroso bichito muere. Y como es rico en omega 3 y ácido rosmarínico tiene muchas otras propiedades. Además se reproduce anualmente con semillas que la misma planta produce con generosidad.

 

También nos está interesando la Artemisia Annua, planta de origen chino que combate la malaria y mejora los síntomas de lo que llaman SIDA así como algunos cánceres. Novartis ha patentado ya un antibiótico bautizado como Artemisina que se ha extraído de esta planta. Y Bill Gates ha pagado 40 millones de dólares a un investigador prostituido para que sintetizara la molécula de Artemisina con un cultivo de bacterias transgénicas y poder así patentarla. Con lo que al cabo de un tiempo, con el beneplácito de la OMS, intentará sustituir la molécula orgánica por la suya. Todo indica que bastan unas simples infusiones de la planta natural durante una semana para tratar eficazmente la malaria mejorando el sistema inmunitario; es más, consigue mejorías en las infecciones englobadas hoy en lo que se llama «SIDA». Es indignante que un tratamiento como éste, enormemente eficaz y barato, no se proporcione de forma gratuita a los millones de personas que sufren actualmente malaria y se permita que mueran anualmente cerca de 2 millones de niños en África porque no les llegan los sofisticados y caros antibióticos de los laboratorios.

 

Obviamente estamos estudiando otras plantas de propiedades igual de poderosas que en los próximos años esperamos ir dando a conocer tan pronto tengamos experiencias de cultivo y de enfermedades vencidas que podamos compartir.

 

¿Cree realmente que hay esperanza para su Dulce Revolución y para la estevia? ¿Y que alguna vez la gente se responsabilizará de su salud?

 

–Si no tuviéramos esperanza no estaríamos en esta lucha. Sabemos que las presiones y amenazas van a ser muchas. Mayores a medida que mayor sea el número de gente que vaya accediendo a estos conocimientos pero creo que el tiempo juega a nuestro favor y nos dará la razón. El sistema sanitario está en quiebra y necesita de iniciativas como la nuestra. No sólo para salvar las cuentas de nuestros irresponsables políticos sino también para que las personas vivamos con un poco mas de felicidad y bienestar.

 

Una última pregunta: han celebrado ustedes recientemente un encuentro entre terapeutas y gente que apoya su Dulce Revolución? ¿Cómo fue el encuentro? ¿Qué perspectivas de futuro prevén?

 

–Por inclemencias del tiempo sólo pudieron asistir 65 profesionales de la salud, tanto de la Medicina convencional como de las alternativas, pero de este primer encuentro ya ha salido un grupo de voluntarios que integrarán un Consejo de Salud que atienda por Internet consultas de personas con enfermedades graves y/o desahuciadas por la medicina oficial; como complemento a la recomendación de plantas que la Dulce Revolución está haciendo y que ya ha experimentado con éxito en algunos casos.

 

Además otro equipo ayudará a la asociación a hacer un seguimiento de los efectos de nuevas plantas con voluntarios que tengan alguna afección para su posterior divulgación, búsqueda de estudios científicos que avalen esas propiedades y experimentación de nuevas terapias naturales de bajo coste que algunos médicos o chamanes nos ofrecen gratuitamente para desarrollar en España. No sé, creo que el tema nos puede desbordar. Es tanta la información relacionada con plantas que nos llega que necesitaremos de muchas personas para experimentar con ellas y de profesionales de la salud que nos ayuden en esta tarea.

 

Otra decisión que se adoptó es no dejar perder ya más sabiduría popular y salir a grabar a personas mayores –que en todas partes existen–, catalogarlas como catedráticos de la Naturaleza y con ese material editar pequeños libros o DVDs en los que de forma viva puedan compartir sus conocimientos y sabiduría con el conjunto de la sociedad. Para este menester se ofrecieron voluntarios tres profesionales.

 

Añadiré que varios médicos del sistema público sanitario asistentes al acto mostraron gran interés en conocer las propiedades de las plantas medicinales ya experimentadas para poder recomendarlas en sus consultas –ya que carecían de ese conocimiento– y así poder mejorar o sustituir los tratamientos farmacológicos que sugieren a sus pacientes pues saben que en realidad la mayoría son ineficaces cuando no perjudiciales.

 

También coincidimos en que no tiene sentido esperar años a que las propiedades de las plantas medicinales se avalen con «estudios científicos suficientes» que avalen su uso médico reglado. Hay una amplísima experiencia milenaria en todo el mundo sobre ellas y evidencias de mejoras radicales en personas con enfermedades muy graves sin las cuales ya habrían muerto según los parámetros oficiales.

 

Obviamente sabemos que todo esto es una tarea complicada dada la nula colaboración de las autoridades sanitarias. Pero igualmente sabemos que si las leyes impiden lo que la razón nos dicta –caminar en la búsqueda de la autosuficiencia en la salud– entonces es necesario desobedecer tales leyes. Nadie nos puede impedir optar por buscar soluciones a nuestros problemas de salud al margen del sistema sanitario imperante. Porque nadie nos debe imponer un tratamiento en contra de nuestra voluntad.

 

Luís Antonio Lázaro

 

STEVIA, un tesoro para diabéticos y un peligro para Sanidad

Mayo 19, 2009 por joseppamies | Editar

https://www.dirtdoctor.com/pics/content_img.3999.img.jpg

http://www.dolcarevolucio.cat/es/donde-hay-plantas

 

Traducción de «Carta Oberta a la Consellera de Salut» (carta abierta a la consejera de Salud de Cataluña)

 
La estevia es una planta que por sí sola desmantelaría el negocio sucio del aspartamo (edulcorante químico y de producción transgénica) y reduciría en buena parte el consumo de medicamentos e insulinas (también de producción transgénica).


En los enlaces que a continuación adjunto, encontrarán la historia inconfesable del aspartamo:
http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=309

http://www.masternewmedia.org/es/2007/06/23/aspartame_estudio_revela_lo_que.htm


Por todos estos motivos decidimos cultivar, regalar y vender la estevia, y el resultado ha sido que la Administración pública nos ha coaccionado para que abandonemos nuestro proyecto, tal y como denuncio en esta carta abierta a la consejera de Salud de Cataluña:

 

Muy Honorable Sra. Consejera de Salud de la Generalitat de Cataluña:
Soy Josep Pàmies, agricultor de Balaguer, miembro de Slow Food y de la Asamblea Pagesa de Catalunya, entidades preocupadas por la alimentación como fuente de salud.


Sé que es difícil que esta carta llegue a sus manos, pero espero que la persona o personas que filtran su correspondencia entiendan los motivos que me llevan a intentarlo.


Como iniciativa personal, desde hace muchos años intento recuperar para la alimentación humana toda una serie de plantas mal denominadas «malas hierbas», todas ellas con una u otra propiedad preventiva de enfermedades.
He podido introducir en el mercado, con mucha dificultad, nuevas ensaladas provenientes de estas «malas hierbas» que hasta hace una década yo mismo eliminaba con herbicidas, dada la formación química de producción agrícola que había recibido.


Sería muy largo de explicar, pero estos últimos años he conseguido reconvertir mis métodos de producción de alimentos, de tal forma que sean más seguros para la sociedad, sin abusar tanto de todo ese arsenal químico que hoy en día agricultores y ganaderos tenemos a nuestro alcance.


Descubrí a los 59 años el engaño de la industria de los fitosanitarios agrarios, íntimamente ligada a la industria farmacéutica.


Descubrí a mi edad que he colaborado, seguramente, a que las enfermedades crónicas de la sociedad hayan aumentado de la forma en que lo están haciendo, en buena parte debido a una alimentación tan llena de residuos de pesticidas, antibióticos, hormonas, etcétera.


Descubrí que en esta vida todo se está convirtiendo en negocio y que las enfermedades crónicas (diabetes, cáncer, obesidad, alergias, hipertensión, colesterol, etcétera), son un filón inagotable de beneficios para la industria farmacéutica.

 

Descubrí que la mayoría de estas enfermedades crónicas podrían en buena parte evitarse o curarse con un cambio hacia una alimentación más natural, potenciada por la aplicación rigurosa de las propiedades de muchas plantas medicinales, que podemos obtener con un coste ridículo, frente al expolio descarado que la industria farmacéutica ejerce sobre el presupuesto sanitario público. Conocí las opiniones de un premio Nobel de Medicina, Dr. Richard J. Roberts, que asegura (en una entrevista en La Vanguardia)

http://lacomunidad.elpais.com/casajuntoalrio/2007/10/18/el-farmaco-cura-es-rentable

que la industria farmacéutica obliga a los investigadores a reconvertir un fármaco que podría curar una enfermedad en otro que la perpetúe como crónica; conocí la opinión de una monja catalana, Teresa Forcades, doctorada en Medicina y Teología, que de forma valiente desvela en un informe los intereses criminales de la industria farmacéutica http://www.fespinal.com/espinal/llib/es141.pdf

 

Ante este panorama que he podido constatar personalmente, tengo dos opciones: o bien callar con resignación y esperar que las autoridades sanitarias nos lo resuelvan todo, o bien colaborar activamente desde la sociedad civil en este espíritu que inició usted, Honorable Consejera, al intentar introducir dentro la sanidad pública algunas de las medicinas alternativas, menos agresivas que la dominante.


Sé que usted, como persona sensible, así como buena parte de los políticos, piensan que es preciso enderezar esta locura en la que nos hemos adentrado todos sin darnos cuenta, dado que durante mucho tiempo casi todos hemos pensado que este modelo que se ha ido imponiendo era un modelo que ayudaría a prosperar a la humanidad.


Pero también sé lo difícil que debe ser iniciar y consolidar un cambio en este tema tan importante, debido a los grandes intereses económicos que hay detrás.
Como le decía, optamos por colaborar activamente para impulsar un cambio en los hábitos alimentarios que nos lleven hacia la salud, y no hacia la enfermedad. Por consiguiente, empezamos a etiquetar los vegetales que comercializábamos (mediante la empresa que comparto con mi hermano) para indicar las propiedades que se citan en el Vademécum de Farmacia (qué ironía) y en el extraordinario libro titulado Dioscórides.


Intentábamos hacer de puente entre estos saberes populares de medicina tradicional, tan conocida por nuestros padres y abuelos, y una sociedad cada día más urbana y desconectada de estos conocimientos.


Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando, en diciembre del 2004, el delegado en Lleida de Sanidad, Sr. Barranco, nos abrió expediente, requiriéndonos que dejáramos de etiquetar con sus propiedades todos los vegetales que comercializábamos, bajo la amenaza de aplicarnos la sanción correspondiente.
Analizando la legislación en que se amparaba este requerimiento —el Real Decreto 1334/99, de 31 de julio, sobre normativa de etiquetado—, pudimos constatar que la prohibición de etiquetar un alimento con sus propiedades es para todos los alimentos menos para dos grupos de lujo, que son los lácteos y las aguas minerales.


Estos dos sectores, monopolizados peligrosamente cada día más por unas pocas empresas en todo el planeta, pueden etiquetar, por ejemplo, con las propiedades de un omega 3 artificialmente añadido a sus leches o margarinas, mientras que una sardina o el grano de lino, que son por naturaleza muy ricos en omega 3, no pueden etiquetarse con las mismas propiedades. ¿Por qué esta discriminación?


¿Acaso no es más sano y natural ingerir el omega 3 racionalizando la dieta con pescado azul, grano de lino o cereales integrales, que consumir en exceso estos lácteos porque la engañosa publicidad nos dice que traen omega 3 añadido?


Atemorizados por la decisión del Sr. Barranco de prohibirnos etiquetar nuestros vegetales con sus propiedades, decidimos, muy a nuestro pesar, hacerle caso y retirar de las etiquetas una información que consideramos muy valiosa.


No obstante, durante el 2007, después de comprobar el efecto tan extraordinario que tenía entre centenares de diabéticos una planta que cultivamos —la Stevia rebaudiana— decidimos volver a etiquetarla con sus propiedades. La estevia, consumida en fresco o en infusión, actúa como un regulador del nivel de azúcar de la sangre en casi todos los diabéticos tipos II y en un buen porcentaje de los de tipo I; es hipotensora; es capaz de eliminar la ansiedad por comer en mucha gente obesa; etcétera. Finalmente, nos dirigimos al IDIAP (Instituto de Investigación en la Atención Primaria), dependiente formalmente del Instituto Catalán de la Salud, que dirige usted. Nuestra intención era ofrecerles la experiencia que tenemos con centenares de diabéticos.


El resultado de estas dos actuaciones ha sido el siguiente: la gerente del IDIAP, Concepción Violan, se interesó rápidamente por el tema, se puso en contacto personalmente conmigo y las primeras palabras fueron «¿De qué capital dispone, Sr. Pàmies, para poder financiar un estudio de administración de estevia a diabéticos?». Me informó de que el IDIAP, pese a depender del Instituto Catalán de la Salud, es una Sociedad Anónima, y para investigar hacía falta que las empresas (me puso el ejemplo de Danone) aportaran el capital suficiente por hacer posible la investigación.


Le critiqué esta manera de hacer las cosas y le informe que mi intención no era obtener ningún beneficio particular, como sería el caso de Danone, sino colaborar para que la sanidad pública conociera las propiedades de una planta que los propios diabéticos podrían cultivar para su consumo propio, incluso en su balcón, con la consiguiente mejora de su salud y, asimismo, de las finanzas públicas dedicadas a Sanidad. Fríamente, Concepción Violan se me sacó de encima, recomendándome que buscara yo mismo médicos de familia, que redactaran un buen proyecto de experimentación, que se lo hiciéramos llegar y a partir de allí, sin asegurarme nada, mirarían la forma de buscar alguna subvención pública.


¿Cómo puedo yo encontrar un equipo de médicos, si la mayoría que conozco tienen pánico a comprometerse con una visión de la medicina que no está bien vista en las esferas oficiales?


¿Quién financia los 70 ensayos clínicos con nuevos medicamentos que actualmente lleva a cabo con pacientes el IDIAP, mayoritariamente con diabéticos? Es al menos curiosa la coincidencia en que una empresa láctea, la DANONE, fuera el ejemplo que me pusiera la doctora Violan. ¿Estará Danone ya pensando en nuevos yogures antidiabéticos con estevia añadida?


El resultado de la otra actuación, la de volver a etiquetar al menos la Stevia rebaudiana que comercializamos, ha sido una respuesta más dura. Mediante una comunicación del Departamento de Sanidad y Seguridad Social, nos vuelven a prohibir que etiquetemos dicha planta con sus propiedades, añadiendo ahora la prohibición de su venta, acusándonos de infringir la Ley de Protección de la Salud, de julio del 2003, con la amenaza de incoarnos expediente sancionador y poner en alerta al SCIRI (Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información) para proceder a la retirada del producto que pueda haber en el mercado.


Considero, Sra. Consejera, que si usted dispusiera de la experiencia que estamos teniendo con centenares de diabéticos sobre el efecto de la estevia en la regulación del nivel de azúcar en sangre y de la hipertensión asociada; que si supiera que en Japón, Brasil, Argentina, Colombia, China —entre otros países— esta planta se utiliza masivamente con gran éxito y sin ninguna contraindicación; que se han publicado cientos de estudios clínicos de investigación con ratas y humanos con resultados extraordinarios, usted, Sra. Consejera —que le supongo buenos sentimientos—, actuaría rápidamente en beneficio de un colectivo tan numeroso como es el de los diabéticos.


Tenga en cuenta también que la Coca Cola, después que el Gobierno del Japón le obligara a sustituir en la Coca Cola Light el edulcorante químico aspartamo por el natural estevia (hace unos veinte años), ha anunciado hace unos meses que ha patentado la aplicación de la estevia en veinticuatro productos alimentarios, como un edulcorante natural que revolucionará la industria perniciosa de los azúcares naturales y químicos.


¿Cataluña no tiene derecho a ser pionera en alguna cuestión de uso social de los alimentos? ¿Hemos de esperar siempre a que los grandes poderes económicos de la agro-farma-industria se apropien de lo que la humanidad podría tener a su alcance de una forma sencilla y natural?


La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) vaticina que para el año 2030 un 25 % de la población mundial será diabética, por culpa fundamentalmente de la alimentación actual, y que por esta sola enfermedad puede entrar en crisis todo el sistema sanitario. Si a ello le sumamos el cáncer, la obesidad, la hipertensión, las alergias… también producidas en buena parte por la mala alimentación, el panorama puede ser dramático, tanto si miramos el coste económico como si consideramos la calidad de vida de las personas.


Pero, pese a quienes pese, la estevia será una planta que abrirá una brecha en este mundo tan sucio de la alimentación y la industria farmacéutica, puesto que son millares las plantas que tenemos a nuestro alcance, con propiedades extraordinarias y desconocidas para la inmensa mayoría de la sociedad.


Últimamente, la organización Slow Food ha escogido la estevia como un símbolo de resistencia a estos despropósitos, y somos cada día más los que creemos que con la salud y la alimentación no se puede jugar. Si hemos de hacer honor a Hipócrates (padre de la Medicina) y a su lema «que tu alimento sea tu medicamento», creo que tenemos un campo de trabajo enorme e ilusionante para recuperar el espíritu hipocrático.


Si fuera de su interés el tema tratado en esta carta, le ofrezco mi disponibilidad para mantener una reunión con usted para ampliarle la información. De esta carta, Sra. Consejera, enviaremos copia a otras Consejerías que podrían tener interés y relación con temas de alimentación, comercio, medio ambiente y economía. Asimismo, la haremos llegar a todos los partidos políticos y al presidente del Parlamento de Cataluña, porque considero que no es responsabilidad sólo de su Departamento adoptar una decisión valiente en el campo mencionado, sino que necesitaremos la complicidad de todo el mundo para iniciar cambios importantes en beneficio de una sociedad que camina, si no variamos nuestro rumbo, hacia una pandemia de enfermedades crónicas.


Cordialmente,
Josep Pàmies i Breu

 

Nota:

Actualmente se pueden  adquirir la Stevia y otras plantas medicinales para autocultivo personal, en la Asociación  sin ánimo de lucro , “Dulce Revolución de las Plantas Medicinales” que se ha constituido para fomentar el uso de plantas medicinales http://www.dolcarevolucio.cat/es/donde-hay-plantas

 

Dulce Revolución o retomando el camino de la salud: son los modales con los cuales se expresa Don Josep Pamies, agricultor y estudioso catalán que se atreve a ponerle el pecho a los intereses de las multinacionales farmacológicas

http://www.retornomaya.com/

http://www.blip.tv/file/3389293/

http://www.blip.tv/file/3364273